Alejando San Francisco | Globo Editores, Santiago, 2007. 187 páginas.
Con la ocasión de los 40 años de la toma de la Casa Central de la P. Universidad Católica de Chile –ocurrida el 11 de agosto de 1967-, el historiador y profesor Alejandro San Francisco ha lanzado un nuevo libro sobre estos hechos (La toma de la Universidad Católica de Chile (agosto de 1967), Globo Editores).
El trabajo del profesor San Francisco, a diferencia de textos anteriores (Brunner, 1985; y Cox y Garretón, 1987) que se refieren más al proceso general de la Reforma Universitaria y el movimiento estudiantil en la UC, se concentra en la toma misma. Así, el hilo conductor de la obra es este hito, con sus antecedentes, contexto, actores, y solución.
El libro se destaca, entre otras cosas, porque ha recogido, además de las principales investigaciones sobre estos hechos, la prensa de la época, lo que hace del trabajo un esfuerzo por comprender, de primera mano, lo sucedido.
En un ameno trabajo, de 142 páginas sin los anexos, el profesor San Francisco revisa y relata los aspectos más importantes de lo que califica como un hecho “cuya trascendencia histórica es indesmentible (...) símbolo de los aires contestatarios de los años 60 (...) cuyas consecuencias políticas se hicieron visibles de inmediato (...) que marcaba el comienzo de una ‘cultura de tomas’, que se extendería por los campos y ciudades en los años siguientes, y que incluso alcanza al Chile actual” (p.15).
Cuatro aspectos parecen claves en la síntesis que el libro ofrece. Aunque ninguno de ellos es demasiado novedoso, si resulta interesante encontrarlos reunidos en una sola obra y ratificados en el análisis y revisión que se hace de la prensa.
En primer lugar, el que la toma de la de la UC se da en un ambiente de extendida rebeldía juvenil y de aires revolucionarios en todos los ámbitos de la vida social: “Existía una especie de consenso revolucionario de forma casi unánime, de una revolución se pasaba a otra por diferencias estratégicas, de liderazgos o quizá ideológicas, aunque con una clara coincidencia en el sentido de cambiar radicalmente la sociedad recibida, cuyos fundamentos visiblemente no eran compartidos por una abrumadora mayoría.” (p. 34).
En segundo lugar, el hecho de que la toma es la etapa final de un proceso de críticas a la Universidad y sus autoridades, enarbolado por la Democracia Cristiana Universitaria desde fines de los años 50 cuando asume la dirección de la FEUC. Proceso que se va radicalizando con el paso del tiempo y, por tanto, que da espacio a formas de solución más extremas como la que ocurriría ese 11 de agosto de 1967.
En tercer lugar, que la toma produjo un efecto no esperado en todo el país, surgiendo defensores y detractores más allá de las puertas de la Universidad. Así, el conflicto entre los estudiantes y el Consejo Superior se convirtió en un problema nacional para cuya solución se requirió la intervención externa del Cardenal Silva Henríquez e incluso del Presidente Frei Montalva.
En cuarto lugar, que la toma significó, paradójicamente, que se consolidara dentro de la Universidad el liderazgo de Jaime Guzmán -el gran opositor a la FEUC DC- y que se extendiera la presencia del gremialismo. De hecho, solo un año después, a fines de 1968, el Movimiento Gremial ganaría la elección de la Federación, lo que se repetiría en las elecciones siguientes hasta 1973.
El libro culmina mostrando como lo ocurrido aquel 11 de agosto de 1967 significó el inicio en Chile de una espiral de hechos semejantes, como la toma de la Catedral de Santiago. Al mismo tiempo, y mirando al interior de la Universidad, hace un somero balance sobre los propósitos de la reforma propiciada por los estudiantes y su resultado post toma, llamando la atención sobre su dimensión política –la que en su momento fue denunciada por Jaime Guzmán- y que sigue siendo, todavía, el tema menos estudiado.
En suma, el libro del profesor San Francisco, resulta una interesante y agradable síntesis sobre uno de los hechos más relevantes del siglo XX, cuyos efectos académicos y políticos perduran hasta el día de hoy.
Publicado en Cultura de La Tercera.
por: Carlos Frontaura / Docente

Abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde hoy se desempeña como Secretario Académico de la Facultad de Derecho. Desempeña activididades de investigación y asesorías legislativas en la Fundación Jaime Guzmán.




